Ambas acciones militares tuvieron lugar en las pampas de Higos Urco, ubicadas en las afueras de la ciudad de Chachapoyas, y resultaron fundamentales para consolidar la independencia del norte y del oriente del Perú. Por ello, la memoria histórica debería reconocer y conmemorar las dos fechas, pues ambas contribuyeron decisivamente al proceso emancipador peruano y sudamericano.
La Primera Batalla de Higos Urco (6 de junio de 1821)
El contexto
Tras la proclamación de la independencia de Chachapoyas, las autoridades virreinales de Maynas organizaron una expedición militar con el propósito de recuperar la ciudad y restablecer el dominio español en la región.
Las fuerzas patriotas estuvieron integradas por una compañía de aproximadamente 50 hombres organizada en Trujillo por orden del marqués de Torre Tagle y comandada por el coronel Valdiviezo. A ellos se sumaron hombres, mujeres, jóvenes y niños de Chachapoyas y pueblos vecinos, quienes, pese a la escasez de armamento, participaron utilizando hondas, lanzas y otros medios rudimentarios.
Por su parte, el ejército realista estaba conformado por unos 600 veteranos organizados en Moyobamba por el gobernador de Maynas, Fernández Álvarez, y el obispo Sánchez Rangel.
La misión patriota
El objetivo principal era impedir que las fuerzas realistas tomaran Chachapoyas y avanzaran hacia Cajamarca y el norte peruano, donde podían reforzar otros contingentes españoles que intentaban frenar la independencia.
Hechos heroicos
La batalla dejó ejemplos memorables de patriotismo:
• La destacada participación de la mujer chachapoyana, representada simbólicamente por Matiaza Rimachi.
• La acción heroica del artillero José Portocarrero, quien logró reincorporar un cañón a su cureña y dispararlo nuevamente contra las filas realistas, causando gran confusión y contribuyendo a la retirada enemiga.
Resultado y trascendencia
La victoria patriota frustró los planes realistas de recuperar el norte del Perú y fortaleció el movimiento independentista.
Diversos historiadores consideran que esta fue la primera victoria obtenida por fuerzas vinculadas al Ejército Libertador de José de San Martín dentro del territorio del Virreinato del Perú.
Impacto nacional y continental
La victoria de Higos Urco tuvo consecuencias que trascendieron el ámbito regional.
Entre sus principales efectos destacan:
• Impidió la unión de las fuerzas realistas de Maynas con otros contingentes españoles que operaban en Cajamarca y la sierra central.
• Consolidó la libertad alcanzada en el norte peruano.
• Permitió la organización de nuevas fuerzas patriotas en Cajamarca.
• Facilitó el apoyo militar de San Martín a las tropas del general Antonio José de Sucre en la campaña que culminó con la victoria patriota en la Batalla de Pichincha, en Ecuador.
• Aseguró el aporte humano y material de Chachapoyas a la causa independentista, contribuyendo posteriormente a las campañas de Junín y Ayacucho.
La batalla también consolidó la integración de Maynas al ámbito político y militar del Perú independiente, fortaleciendo la presencia peruana en la Amazonía.
La Segunda Batalla de Higos Urco (6 de septiembre de 1822)
La amenaza realista regresa
La victoria de 1821 no puso fin a la resistencia española en la región. Durante 1822, nuevas rebeliones y movimientos realistas en Maynas alteraron la estabilidad alcanzada.
La caída de Moyobamba en manos de fuerzas contrarias a la independencia generó alarma en Chachapoyas. Ante el peligro, las autoridades solicitaron apoyo militar a Trujillo, mientras numerosos voluntarios se preparaban nuevamente para defender la libertad conquistada.
Sin embargo, el avance realista obligó a evacuar la ciudad. Muchas familias se desplazaron hacia Leymebamba, Celendín y Cajamarca, mientras las fuerzas patriotas se reorganizaban para la contraofensiva.
La Expedición Pacificadora
El gobierno patriota envió refuerzos al mando del teniente coronel Nicolás Arriola, quien se reunió con las tropas dirigidas por el coronel Egúsquiza. Con la incorporación de voluntarios de Chachapoyas y Cajamarca, se conformó una fuerza de aproximadamente 400 hombres.
Mientras tanto, los realistas, encabezados por el sargento Cárdenas, ocuparon nuevamente Chachapoyas y establecieron posiciones defensivas en las pampas de Higos Urco.
El combate decisivo
La batalla se inició el 6 de septiembre de 1822. Las fuerzas patriotas avanzaron en dos columnas para atacar desde diferentes direcciones.
Durante el combate ocurrió uno de los episodios más extraordinarios de la historia regional. Un joven patriota proveniente de La Jalca, cuyo nombre lamentablemente no ha sido conservado por la historia, se lanzó contra una de las culebrinas realistas. Tras enfrentarse cuerpo a cuerpo con sus servidores, logró capturar la pieza de artillería y trasladarla hacia las posiciones patriotas.
Este acto de valor tuvo un profundo efecto moral. El desconcierto y desánimo se apoderaron de las tropas realistas, que finalmente abandonaron el campo de batalla en completo desorden, dejando atrás armamento, pertrechos y el cuerpo del sargento Cárdenas.
La consolidación definitiva de la independencia
La victoria de septiembre de 1822 permitió:
• La pacificación definitiva del nororiente peruano.
• La consolidación de la independencia en el norte, nororiente y oriente del país.
• Que San Martín y posteriormente Simón Bolívar concentraran sus esfuerzos en la campaña final contra las fuerzas del virrey La Serna en la sierra peruana.
• Crear las condiciones que conducirían a las victorias de Junín (1824) y Ayacucho (1824), culminando la independencia del Perú y consolidando la emancipación sudamericana.
Un legado histórico que merece mayor reconocimiento
Las dos batallas de Higos Urco representan mucho más que victorias locales. Constituyen acontecimientos estratégicos que contribuyeron decisivamente al éxito de la independencia peruana y sudamericana.
La primera batalla aseguró la supervivencia del movimiento libertador en el norte del país; la segunda consolidó definitivamente la libertad del nororiente peruano. Ambas demostraron el compromiso y sacrificio del pueblo chachapoyano en la construcción de la República.
A más de dos siglos de aquellos acontecimientos, la historia invita a recordar no solo la victoria del 6 de junio de 1821, sino también la del 6 de septiembre de 1822, como parte de un mismo proceso heroico que ayudó a definir el destino del Perú y de América.
======
#Opinión
Por: Cnel. Jorge Eduardo Valdez Rodríguez
#ColumnaOpinión
Las columnas de opinión son responsabilidad enteramente del autor.
#Autor
El Cnel. (R) Jorge Eduardo Valdez Rodriguez, es un ciudadano chachapoyano, autor de diversas publicaciones y expositor en diversas foros nacionales e internacionales, sobre la guerra con Chile y la batalla de Higos Urco
Opinión
08/06/2026 14:00
Las dos batallas de Higos Urco: un legado decisivo para la independencia del Perú
Una historia que va más allá del 6 de junio de 1821. Cuando se recuerda la Batalla de Higos Urco, generalmente se hace referencia al enfrentamiento del 6 de junio de 1821, considerado uno de los episodios más importantes de la lucha por la independencia en el nororiente peruano. Sin embargo, la historia registra un segundo combate librado en el mismo escenario el 6 de septiembre de 1822.