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Crisis de legitimidad: ¿Cálculo de supervivencia o termómetro disfrazado de principios?

24-01-2026

Crisis de legitimidad: ¿Cálculo de supervivencia o termómetro disfrazado de principios?

 

Por: Jindley Vargas Zumaeta.

 

Los comunicados recientes de las bancadas que integran el pacto congresal (Fuerza Popular, Alianza para el Progreso, Renovación Popular, Somos Perú, Acción Popular, Perú Libre, Podemos y Avanza País) no son expresiones de principios, sino termómetros electorales. No buscan defender la democracia, buscan medir la temperatura del electorado para no quemarse más de lo que ya están.

 

Producto del desgaste acumulado por sus propios escándalos, estos grupos enfrentan una disyuntiva: apoyar al mucamo José Jerí los hunde aún más, pero atacarlo frontalmente podría desestabilizar el tablero que todavía controlan. De ahí surgen sus pronunciamientos tibios y ambiguos, llenos de frases decorativas y carentes de exigencias concretas.

 

El cálculo detrás de cada comunicado revela la incoherencia y el oportunismo de los partidos. Fuerza Popular pasó de acusar a Castillo de “violación flagrante” a pedir “madurez política” con Jerí, evidenciando que no hay principios sino conveniencia. Alianza para el Progreso exige su renuncia, pero sin asumir responsabilidad en la crisis. Renovación Popular, con su inefable Porky, lanza comunicados que ni sus propios congresistas respaldan, quedando en el vacío de la retórica. Podemos Perú denuncia el pacto congresal, aunque también forma parte del engranaje, lavándose las manos mientras señala a otros.

 

A este coro de tibiezas se suman Somos Perú, Acción Popular y Avanza País. Somos Perú intenta marcar distancia, respaldando investigaciones y recordando que Jerí está con licencia, pero sin asumir responsabilidad política. Acción Popular, golpeado por sus propios escándalos, condena la conducta de Jerí y promueve mociones de censura, aunque su historial de blindajes los delata. Avanza País se suma a las mociones de censura, buscando capitalizar el descontento ciudadano.

 

Finalmente, Perú Libre, bajo la sombra de Cerrón, aprovecha la crisis para impulsar vacancia y censura, disfrazando de firmeza lo que en realidad es oportunismo. Y Perú Primero junto con Ahora Nación se muestran más frontales, pero calculan cada paso para capitalizar el descontento, disfrazando su oportunismo de firmeza. En todos los casos, el patrón es el mismo: no hay principios, hay cálculo; no hay defensa de la democracia, hay encuestas que dictan hasta dónde empujar la crisis.

 

La señora K dirige la orquesta de impresentables: Acuña, Porky, Cerrón, Luna Gálvez, los niños de Acción Popular, Somos Perú y Avanza País. Todos unidos por la impunidad tocan la partitura del saqueo institucional. Esa es la verdadera música del pacto congresal: una sinfonía de cálculo, oportunismo y blindaje que convierte a la democracia en rehén de sus intereses.

 

Este pacto no se sostiene en ideas, sino en intereses compartidos: cuotas de poder, control de comisiones e impunidad cruzada. Cuando el escándalo alcanza a uno, los demás ajustan el discurso para no caer con él. No hay principios, hay reflejos de supervivencia. No hay ética, hay cálculo. No hay democracia, hay blindaje.

 

La alianza entre Fuerza Popular y Perú Libre desnuda que las ideologías son disfraces: derecha fujimorista e izquierda cerronista se unen en lo único que comparten, la ambición de poder y el desprecio por la ciudadanía. Lo que antes era “violación constitucional” ahora es “duda razonable”; el doble rasero es estrategia, y sin ética degrada la política y traiciona al ciudadano. La política se ha reducido a un cálculo de supervivencia donde no se defiende al país, sino las cuotas de poder, y en esa mezquindad se revela la tragedia: un Congreso que protege su pellejo mientras abandona la nación.

 

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